Una de las consecuencias derivadas del desarrollo de la Covid-19 ha sido una inevitable crisis económica, fruto de la parálisis casi total de la actividad económica durante varios meses, sin embargo, las circunstancias actuales y el mundo en que vivimos son muy diferentes.
En la última década se ha producido una transformación digital, en buena parte silenciosa, que nos permite contar ahora con nuevos recursos y formas de encarar el futuro un poco más protegidos, o más bien nos encaminamos a una crisis que se puede convertir en sistémica como la de 2008.
La cuarta revolución, la tecnológica, ha favorecido que surjan nuevas formas de trabajo y modelos de negocio disruptivos que nos ayudarán a afrontar el futuro. Las empresas del ámbito financiero, pueden y deben convertirse en la palanca sobre la que puede apoyar la industria para salir de la crisis, lo antes posible y más fortalecidos.
Estas empresas estaban adquiriendo un protagonismo, que ahora se multiplicará, a la hora de satisfacer necesidades para empresas y usuarios, como el acceso inmediato a dinero y financiación, agilización de transacciones y la atención telemática al cliente, la firma de contratos, así como la protección de bienes, viajes o salud, de la mano del insurtech. Son empresas que, por su estructura y su base tecnológica, trabajan muy bien en canales digital y son capaces de distribuir muchos productos y servicios para canales totalmente remotos.
Las Fintech se pueden ver menos afectadas ante este paro: aunque no dejen de ser pymes, en muchos ámbitos de negocio pueden seguir manteniendo su actividad.
La crisis de la Covid-19 nos ha cambiado a todos y pone sobre la mesa la necesidad e importancia de estar preparados para ofrecer servicios financieros digitales con garantías. La tecnología, unida al talento y las ganas de sacar lo mejor de nosotros nos hará ser más fuertes.
RODRIGO GARCÍA DE LA CRUZ
Presidente de la Asociación Española de Fintech y Insurtech (AEFI)